Iadava era ingenioso y le gustaban mucho
las matemáticas así que decidió gastar una broma al joven inventor:
ˇDame
el grano de trigo que me debes!
EL ERROR ESTÁ EN QUE NO PODEMOS
APLICAR ALEGREMENTE, A LAS SUMAS INFINITAS, LAS PROPIEDADES DE LA ARITMÉTICA FINITA

|