Departamento de Matemáticas

IES Ezequiel González (Segovia)

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Enero 2009

 

 

Orión

Orión es un gigante cazador, hijo de Euríale y del dios de las aguas, Poseidón. De su padre Poseidón recibió la facultad de andar por la superficie del mar. Era de una belleza extraordinaria, y estaba dotado de gran fuerza. Pero, gigante y todo, Orión fue mortal y, como tal, le hirieron el amor, la vida y la muerte.

    La versión más difundida de su muerte es que intentó violar a  Ártemis, diosa de la caza, y esta le envió un escorpión gigantesco, que le picó en el talón. En pago de este servicio, el animal fue transformado en constelación, y lo mismo le ocurrió a Orión. Por eso, la constelación de Orión huye eternamente de la de Escorpión. Orión se ve en invierno y la constelación de Escorpión en verano.

    Relacionadas con Orión están las constelaciones de la Liebre (Lepus),  del Can Mayor (Canis Maior) y del Can Menor (Canis Minor).

    Can Mayor (Canis Mayor) y Can Menor (Canis Minor) son los dos perros de caza de Orión.

    La estrella alfa de Can Menor, Algomarisa, es la perra Maira o Mera, propiedad de Icario y su hija, que señaló a esta el lugar donde yacía sepultado su padre. El dios Dionisos la elevó al firmamento. Esta estrella también recibe el nombre de Sirio, la más brillante de nuestro firmamento.

    Según otra versión, el Can Mayor es el perro Lélape, regalado por Zeus a Europa, uno de sus amores. Tenía la propiedad de no dejar escapar nunca su presa. Tras pasar por varios dueños, fue prestado a Anfitrión para que le ayudase a cazar a un zorro que asolaba la región de Tebas (Grecia) y que no podía ser alcanzado por nadie en la carrera. Ante la imposible situación creada, Zeus transformó a los dos animales en estatuas de piedra, y posteriormente catasteriza al perro.

    Liebre (Lepus) es un animal que caza Orión en invierno con sus dos perros, el Can Mayor y el Can Menor. Fue catasterizada por el dios Hermes por su velocidad en la carrera y por su extraordinaria fecundidad.

 

La Vía Láctea

    Nuestra galaxia se conoce con el nombre de Vía Láctea. El origen de este nombre se remonta a la mitología griega y está relacionado con el héroe más importante y más popular de toda la mitología clásica, Heracles (Hércules para los romanos y para nosotros).

    Heracles es hijo de Zeus y de la mortal Alcmena. El dios para seducir a Alcmena toma la forma de su marido, Anfitrión, siendo así recibido sin problemas. El entusiasmo de Zeus por esta mortal hace que el niño concebido en el curso de una larga noche, prolongada por orden suya, sea de extraordinario valor, pero hace también que Hera, la esposa de Zeus, descargué sobre él sus celos y venganza por el engaño del marido.

    Por ello, Hermes protector del pequeño y conocedor de que los hijos de Zeus solo llegarán a ser inmortales y admitidos en el Olimpo si maman la leche de Hera, aprovecha el sueño de la diosa  para poner el niño en su pecho. Cuando la diosa se despertó lo arrojó lejos de sí, pero ya era demasiado tarde. La leche que fluyó de su pecho dejó en el cielo una estela: la Vía Láctea. Según otras versiones, Heracles mama con tal fuerza que la leche se esparce fuera de su boca y sus gotas dan lugar a la senda estrellada conocida como Vía Láctea.

 En el cuadro Origen de la Vía Láctea de Peter Paul Rubens, que se encuentra en el Museo del Prado, está representado el momento en el que Hera, al pie de su carro y con Heracles en brazos, ve su leche que forma las estrellas, mientras Zeus, semiescondido contempla la escena.